Tras dormir tres horas me levanté con los pies totalmente destrozados y un malestar del copón. Aún así, nos pateamos el barrio judio de Cracovia durante toda la mañana gorroneando durante parte de nuestra visita las explicaciones de un guía profesional. Si llegamos a saber que esa zona estaba tan bien, habríamos salido algún día por la noche. Otra vez será.
Después de comer nos despedimos y cogí mi tren a Varsovia, donde, no sin complicaciones, cogí el bus a Vilnius.
Nos levantamos tarde y pasamos la mañana buscando trenes y autobuses para, Micha ir a Alemania y yo volver a Vilnius porque las conexiones que teníamos buscadas parecían, de nuevo, no existir. Debe ser que hay dos dimensiones paralelas y el transporte se encuentra en una tercera. En fin, después de tamaño coñazo fuimos a ver el castillo de Wawel, que estaba bastante curioso, y tras comer estuvimos callejeando por la parte antigua de la ciudad.
Después de cenar, volvimos a ir al bar The Tower (el del jukebox) para cambiar luego al Progressija, donde comprobamos que nuestro "contacto" estaba borracho como una cuba. Tanto es así, que se dió un hostión del quince cayendose por las escaleras. Tras tomar una cerveza decidimos volver al The Tower, donde conocímos a unos metalheads polacos. Al de un rato Micha decidió irse a sobar. Yo me quedaría toda la noche.
(por la razón que sea, las imágenes de posters polacos que colgué parecen no verse. Una pena, os recomiendo que entréis en su web para echarle un vistazo)
Jueves 29:
Nos levantamos y fuimos a la estación de trenes, donde ya estuvimos el día anterior comprando el billete de un tren más barato (y lento) de lo normal que salía a las 10:55, aunque no aparecía en los horarios. Llegamos allí y la información sobre el tren es inexistente. Se mascaba la tragedia y cuando en el punto de información nos dijeron que ese tren verdaderamente no existía las cosas no parecieron mejorar. ¿El timo de la estampita en versión oficial? No se, sea como fuere había otro tren lento quince minutos más tarde (11:10), que fue el que finalmente cogimos. El viaje, en un tren antiguo pero molón (casi nadie viajaba en él), entre la siestecita de rigor, leer, hablar, ver el paisaje, etc. no se nos hizo nada largo así que llegamos bastante frescos a Cracovia.
Nada más llegar al hostal nos hicieron el lío diciéndonos que la habitación compartida que teníamos reservada estaba completa pero que tenían una doble por un poco más. Al final accedimos y por 3 euros más (entre las dos noches) dormimos en una doble que estaba muy bien. El hostal estaba bien pero probablemente por ser nuevo era casi más rollo hotel, sin ese ambiente especial que tienen los hostales juveniles (¡todavía soy joven! No sé si os habéis fijado, pero a los 26 te empiezan a cobrar como adulto en un cojón de cosas...).
Nuestro primer paseo nocturno (no tanto por ser de noche como por la falta de luz) por Cracovia desbordó mis expectativas. Verdaderamente es una ciudad bonita y llena de vida (y estudiantes). Tras cenar bastante pronto decidimos tomar el pulso a los bares de heavy/rock de la ciudad y ver si mejoraban lo visto en Varsovia. Los resultados del primer bar que pusimos a prueba no podían ser más descorazonadores; el "LochNess" primero nos obsequió con una actuación en acústico bastante pobretona para luego poner la misma mierda que se podría escuchar en un prospekto cualquiera. ¡Que baje Dios y se atreva a decirme que mi cólera no es justificada cuando empieza a sonar R&B o regeton! Como alma que lleva el diablo salímos del mal llamado "Rock bar". Para aumentar la confusión, mientras eso ocurría en ese bar de rock, en uno llamado "Jazz Rock" ponían metal. No comment.
Continuamos nuestro aventura con el siguiente bar en nuestra lista; "The Tower", donde si se daba lo que se prometía (rock y metal) aunque en la sala principal la música dependía de un jukebox cuyo coste era de unos 22 centimos por canción. Y si bien es un gustazo poner un temita de U.D.O. no es menos cierto que había un brasazas con un gusto musical nulo y cuyas selecciones comprendieron desde un par de temas del disco de Metallica con la orquesta (¡¡!!) hasta el puto "Losing my religion" de zzzzzz. Despues de tomar una o dos cervezas fuimos al último bar de metal de nuestra lista "Progressija", donde no había mucha gente pero el ambiente era netamente metalero. La música era demasiado extrema para mi gusto pero como estuvimos hablando con el camarero y un habitual del bar, se nos hizo muy ameno. Con este último quedamos en volvernos a ver la noche siguiente en el mismo bar. Salimos del bar y quedamos con el grupo de erasmus que vimos en Varsovia, pues ellos también se encontraban en esemomento en Cracovia. Era bastante pronto (no debían ser más de las 23-24 horas) y nos fuimos a un club donde nos encontramos a un grupo de españoles que estaba de erasmus en el norte de Polonia, no recuerdo el nombre de la ciudad. Al de un par de horas Micha y servidor nos piramos al hostal. Al llegar al hostal encaminamos nuestros pasos a la cocina, donde nos esperaba una sorpresa.
Pasamos toda la mañana andando por el centro de Varsovia hasta que fuimos a comer a un pequeño restaurante cercano a la universidad en el que comían estudiantes y ancianos con un pie en la indigencia (como en la Carlos III, por cierto). Obviamente, tamaña fauna solo podía ser debida a un precio amoldadísimo a nuestros bolsillos: un primero y dos segundos por algo más de tres euros. Se podría pensar que por el camino se habían dejado la calidad, pero a pesar de algún plato un poco rancho, lo cierto es que estaba todo bueno y donde más habían ahorrado era en la cubertería, siendo ésta de latón.
Tras comer, nos dirigimos al edificio que tenéis sobre estas lineas para subir hasta la planta 32 desde donde admirar unas panoramicas no especialmente espectaculares (era un día bastante gris) y hacer el chorra con la exposición de ciencia para niños que tenían montada.
Después de andar otro rato más y visitar lo que se suponía era una galería de arte con posters polacos (pero que en realidad era un simple tienda, eso sí, con un material impresionante pues en Polonia hacen sus propios carteles de películas y son una obra de arte. Ver las imagenes que cierran esta entrada como ejemplo), volvimos al hostal para una breve siesta y prepararnos para la noche. Allí cenamos una pizza con 40% de descuento y departimos brevemente con las compañeras de habitación y otra gente. Cuando por fin salimos nos dirigimos a un pub bastante infecto llamado "70's" donde ponían la mierda de siempre. Poca cosa hay que contar del lugar salvo que, debido a un strip-tease masculino, había bastantes chavalas.
Después de un viaje de diez horas en autobús que incluyó todo tipo de estrategias para no compartir asiento y una parada en la frontera sin incidentes, Micha y servidor llegamos a Polonia con el objetivo de patearnos las ciudades de Varsovia y Cracovia. Éste es el emocionante relato de lo que allí nos aconteció:
Martes 27th:
Nada más llegar a la estación de Varsovia, destemplados por la ausencia de calefacción en el tramo final del viaje (la crisis del petroleo ruso, supongo) y tras los típicos minutos de desorientación por la falta de sueño, dinero e información, nos pusimos manos a la obra para liberarnos de lo primero (el gélido aire que corría ayudó bastante a ello), conseguir lo segundo (6 euros de comisión) y preguntar por lo tercero ("¿Seguro que ha dicho bus 127?"). Llegamos a nuestra parada y de allí al hostal, de nombre Okidoki, donde nos dejaron sobar un par de horas de estrangis en la zona común, hasta que poco después de despertarnos nos encontramos con otros erasmus que también estaban visitando Polonia. Tras un desayuno en común cada grupo siguió su camino y nosotros nos dirigimos hacia el centro para dar nuestro primer paseo por Varsovia.
De forma similar a mi experiencia con la ciudad de Atenas, Varsovia me gustó mucho más de lo que los desalentadores comentarios de todo el mundo podían hacer prever. La parte antigua, aunque pequeña, es realmente bonita y el centro de Varsovia es un pequeño caos con una amplia avenida a modo de eje central estilo comunista pero inundada de publicidad en forma de pantallas de neón, edificios con avisos rollo Blade Runner y tiendas de gigantescos letreros. Un delirio capitalista que me resulta visualmente muy atractivo, quizás por entrar de lleno en lo que mi imaginario (moldeado por películas de sci-fi, basicamente) entiende por "el futuro".
Y si bien ambas zonas me gustaron, el área de Varsovia que robó mi corazón es "Praga", con zonas sin restaurar de la guerra y esos edificios desconchados y a punto de caerse que tanto me gustan. Es una putada que no tenga fotos de allí porque es la hostia entrar en los patios interiores de las casas y encontrarte que, en gran parte de ellos, tienen altares a la Virgen. Joder, hay tanto que se podría hablar de cada uno de esos edificios... Los avisos de "peligro mortal" con la calavera más heavy que he visto en la vida, los niños jugando en la ventana de su casa mientras en el otro extremo del patio todo está apuntalado con maderas en las ventanas por peligro de derrumbe, las mencionadas virgenes, las fachadas ennegrecidas, una perturbadora imagen de una familia hecha con las manos con lo que parecía ser arcilla en el "tunel" de acceso a uno de los patios, los muros reventados por agujeros, etc. Nuestra visita a esta zona de la ciudad terminó en el área más alejada del centro, donde junto a una iglesia reconvertida en comedor social, había una antigua fabrica reconvertida en centro cultural. Entramos a echar una ojeada y nos encontramos con una extraordinaria sala de conciertos y un bar bohemio, siempre que lo lujoso de su propuesta (sofas de cuero, luces cojonudas, sistema de audio perfecto en un entorno que simulaba a la perfección el desvencijado aspecto de una fábrica) y el precio de sus consumiciones sea compatible con el concepto de bohemia. Al hilo de esto y para aquellos especialmente preocupados por esta cuestión, no puedo dejar de recomendar el último Repronto (http://minchinela.com/repronto/2009/02/01/capitulo-18-%E2%80%9Cla-mili-bohemia%E2%80%9D/) del siempre genial equipo dirigido por Raul Minchinela. El que, como yo, se dé por aludido, probablemente es porque deba hacerlo.
Tras tamaño recorrido por la ciudad y con un creciente dolor de pies ocasionado por las botas que llevé al viaje, volvimos al hostal a echar una siestecita que fue interrumpida por la llegada de nuestras compañeras de habitación; unas chicas inglesas muy atractivas (cada una a su estilo) de entre las cuales destacaba por su acento una de ellas. Hacia tiempo que no escuchaba un inglés tan puro, era como escuchar la BBC. Si el acento puede ser considerado un fetiche, aquí tendríamos un claro caso.
Cuando finalmente nos despertamos, cenamos en un kebab (pues, debido al ingente número de ellos que había, consideramos que debía ser comida típica polaca) y nos dirigimos al bar de heavy-rock "RockNRoll", donde comprobé con horror que ponían música reage. Parece ser que es algo que hacen en determinadas noches pero eso no es excusa. NUNCA, repito, NUNCA, se puede poner esa BASURA en un bar que se considera a si mismo de metal. Un cero como una casa, por tanto, al garito y a aquellos que movían la cabeza "debuenrollito" siguiendo el ritmo. Bob Marley, a empujar los cipreses desde abajo. Asqueado por la situación, nos movimos a un local de estudiantes llamado Proxima. Después de andar cerca de media hora comprobamos que, en contra de la descripción de la web, estaba cerrado. Después de esto, y tras ver irse nuestro autobus, decidimos dar la noche cerrada con el calificativo de "mayúsculo fracaso". No pasa nada, era martes y las mejores noches estaban por venir.
I woke up and the first thing that I realized when I entered the kitchen is that the meatballs were gone. Alright, no problem with that, Sanna was going to bring them to her work to have them as lunch. But, why the whole kitchen was smelling like meatballs? I asked Eduardo and he started to laugh like Hell. You motherfucker heat them in the microwave and eat them a couple of minutes before waking me up!!! Hahahahaha I forgive you because I would have done the same. They were soooo good...
Well, after packing my stuff, we went to have a kebab and then catch the metro to go to the harbor. There is nothing wrong on admitting than we both cried like babies when we were saying goodbye. So many tears, so many screams breaking the silence of the harbor... Devastating, totally devastating.
This time the ferry just took me two hours that I entirely spent reading. When I reached Tallinn it was raining but nothing was going to stop me from doing some tourism, this time during the evening. Nothing, except finding a very nice book store full of books in English. In the end I just bought four books: As you like it (Shakespeare), Heart of darkness (Conrad), Non-fiction (Palahniuk) and last but definitely not least The Heroin diaries. A year in the life of a shattered rock star (Nikki Sixx, bassist of Motley Crue. YEAAAAH)
More happy than a perro con dos chorras, I took a walk around the city, recorded a video in which is impossible to see anything and then went for dinner in a very good restaurant close to the bus station. I had a strange soup of cheese with prawns inside (It had a strange taste but not bad) and some kind of meat with fried onions on the top and mashed potatos under it. When I finnished, I went to the station and took the bus. Inside I talked with a portuguese girl for a while and then went to sleep.
Definitely, seemed like I was not going to find the mother of my children on that trip.
Have you ever spent a whole day without doing anything productive? Of course you have, most of you are on erasmus or have done it! Ok, that's exactly what we did on Sunday: watch Reservoir Dogs (with Finnish subtitles), watch Idols, watch Big Brother and watch Walk the line (with English subtitles, fortunately). I loved the movie about Johnny Cash's life. I have read some informations that say the movie is too kind with Johnny, because he could be a real bastard and in the movie he seems to be a nice guy who says that can be a bad person but we never really see him acting that way.
The best two things from that day, apart from the movie, were to see Marjaana again and to had for lunch/dinner some awesome meatballs made by Sanna and her friend. Very tasty. They made lots of them so we couldn't finish them all but strangely the morning after the meatballs were gone. But that's another story...
STAY TUNED FOR THE LAST EPISODE OF THIS THRILLING STORY!!
A pretty similar day than the previous one: waking up late, walking around Helsinki and then returning home. Well, it wasn't just that because we had lunch in a restaurant where we ate an awesome hamburger. It was very, very good. Truly, one of the best hamburgers than I had on my life. In the night, we had dinner (pizza made by Sanna) and then we went out with another friend of Sanna. We were in two clubs and, except for the obligation of paying two euros for the cloakroom, everything was very nice.
I know it doesn't sound like so much fun, but there is no sense on explaining the small details and the conversations that made the day nice. What I didn't know at that moment is that it was going to be the last night to go out. But that's another story...
I woke up almost at 12:00 and then, after doing some stuff at the house, I left the house with Eduardo as my own-personal-guide of Helsinki. Impossible to describe how many stories, interesting facts and hidden spots of Helsinki Eduardo unveiled to me. He is such an expert of the city that is difficult to remember all the information that he can transmit you. Hahahaha.
We ate pizza at a shopping mall and then we continued walking for a while. As Eduardo told me, and I agree with him, the city has some strange buildings that seem to be taken from Batman's Gotham City. I don't think I have seen that kind of architecture anywhere else and I definitely like it. Is just... unreal.
Another thing that I liked a lot from Helsinki is the way people look. Is incredible how many persons you can find that seem to like rock (in all its forms). It's true what Sanna told me that hardrock is their national music.
Later on, we went back home to prepare dinner (Curried chicken). We had dinner with a friend of Sanna, and after playing to a card game we went to a bar where we had a beer. Ok, it doesn't sound like great fun but it was ok. And the following night was going to be better. But that's another story...
Last Wednesday I took the night bus and headed out to Tallin. It took almost 9 hours and I didn't really sleep a lot, just the last 3 hours but it wasn't as horrible as it seemed, even when I wasn't reading or listening music, just thinking.
Thursday 6th: When I reached Tallinn I discovered that the bus didn't do the stops that it was supposed to do, that is: Terminal A and terminal D of the harbor and center of Tallinn, so I found myself in an unknown place with no money and no possibility of changing my litas to Estonian kroons. Well, since I brought two credit cards the situation was ok. But of course, one of the credit cards seemed not to work and with the other all the information was in Estonian. After waiting for a while to see if the currency exchange opened, someone told me that it opened at 9 in the morning and it was just 7... In the end I tried my Estonian skills and I managed to get some money just by touching the buttons. Kids, don't do that at home.
Someone could say that at that point everything was done: get a taxi and go to the D Terminal to leave the luggage at a locker. That would be the easy way of doing things. So I went out of the bus station and took a trolley that was supposed to go to the harbor but no idea in which direction. I took it and tried to pay but the driver rejected my money, probably because she considered I was giving a note that was too big. Great, now I'm going "somewhere" without ticket. A couple of stations later I started to suspect about my way so I decided to go out of the bus and reconsider the whole situation. I walked a little and found another bus station where YES, there was a map of the city! I found my way to the harbor and draw it on a paper. Fifteen minutes later (well, maybe thirty minutes, because I entered a music store) I was leaving the luggage, changing some money and feeling extremely happy for having been able of dealing with the whole situation without using any kind of "shortcuts".
Free from the luggage, I walked around the city and had breakfast at a popular Finnish burger called HessBurger. Then I continued walking inside the old town until it was time for getting the ferry to Helsinki. I bought another burger with french fries and got inside the ferry, where I had to fight with a bird to eat my lunch. Yes, exactly that flying bastard that appears in the photo. I spent the whole travel on the ferry reading "Hannibal rising" and looking at the people, that seemed to have an uncontrollable impulse for buying alcohol at the ferry. When I reached Helsinki, my friend Eduardo was waiting for me, so thanks to its incredible knowledge of Helsinki we ended at his house not too much later. We spent the rest of the day talking, having dinner also with his girlfriend Sanna and finally, talking a little bit more while having a beer in a near bar. Then we went bed to have some energy to visit the city the following day. But that's another story...